About the author
Para la libertad, sangro, lucho pervivo, para la libertad, mis ojos y mis manos como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada; y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño, reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida, porque soy como el árbol talado que retoña: Aún tengo la vida.